martes, 25 de mayo de 2010

La arena y la abuela


La playa, la sal, la abuela…

La playa de La Arena se grabó en mi alma para la eternidad, y lo hizo como el verdadero paraíso en la tierra.

Si hubo días felices en mi vida, esos sucedieron abajo, junto al mar y sobre su arena.

Hay algunos pocos hechos grandiosos en la vida de un ser humano. En la mía la mayoría se acumulan en la infancia. Quizá podría hacer una excepción, cuando supe lo que era el amor. Fue también junto a ese mar. ¡Cómo lo iba a olvidar!

Ser pequeña y esperar a que llegaran días de vacaciones para poder ir a dormir a la cueva. Nada has sido nunca igual, nada lo ha superado jamás, ni el día de Reyes.

Una larga familia, desayunos llenos de gritos y algarabía, y de papas con pan frito y leche, chiquillos nervioso y ansiosos, madres atareadas pero contentas, madres jóvenes. Padres ociosos. Baños en el mar desde antes de desayunar. Sencillamente te levantabas y te lavabas la cara en el mar, y el cuerpo entero iba detrás. Nadie lo impedía. Aquello sí que era la república de los niños. Daba igual que fuera casi de madrugada. Baños después de desayunar. Baños durante toda la mañana y apurando el minuto antes de subir a comer, chorreando agua para mojar los bancos que el abuelo había fabricado con tanto esmero. Madres de flexibilidad diez, que no obligaban a digerir dos horas. Todo el día y la noche con el bañador puesto y si acaso una camiseta y un sombreo para proteger del sol. Aquel sol tan benévolo. O eso creíamos.

Deambular por la playa sin rumbo ni obligación. Recoger conchitas y cristales de colores. Buscar caparazones de erizo seco, coger cangrejos y caballitos de mar de los charcos. Preparar la pandorga y el mirafondos y coger burgados y erizos de carnada para pescar fulas y peje verdes. Esperar a la gran digestión del almuerzo para volver al agua y tirarnos desde la piedra. O esperar a que bajara la marea para poder ir a nadar al Charco Sagrero. Ese el mejor postre del día, si lográbamos ablandar a nuestras madres que nos dejaran ir.

Siempre en el agua, siempre en la arena. Siempre jugando. Siempre en libertad.

Jamás volví a lograr esa inmensa sensación de libertad y de felicidad juntas.

El futuro todo entero, el pasado inexistente, y mi abuela, raíz eterna de mí misma. Madre de mi madre. Grande. Sabia, Buena, Eterna.

Y mi abuela María aprendiendo de la vida cada día, y mi abuela enseñando. Nos guiaba a todos con exactitud y a cada uno en su corazón. Con ella sentí pertenencia, calor, incondicional aceptación. Amor.

María, mi abuela grande, fue la persona que me llevó por primera vez a la playa

del Camello y al acantilado de Guayonge.

Allí me contó lo que luego mi madre repetiría otras veces. De cómo su padre Bruno, al venir de Cuba con dinero, compró todo el barranco de Guayonge, desde el monte al mar, y como las laderas del miso eran su huerta particular y como la vida le jugó una mala pasada y tuvieron que marchar del litoral. Un terrateniente que quería comprar su parte les corto el paso del agua para los regadíos.

Pero mi abuela no se lamentaba jamás, sino que se enorgullecía de los esfuerzos por bajar el acantilado caminando que tenían que hacer, y de las muchas cebollas que cargó a sus espaldas y de la vida que abajo vivió tantos años. Allí crió a sus nueve hijos y allí eran felices a pesar del trabajo duro y de la dura vida: “¿ves, aquella casucha derruida en mitad del acantilado? Allí nos criamos nosotros, tu madre y tus tíos. Hacíamos cada merienda de pescado frito…Trabajamos mucho en las cebollas y en todo, porque era una tierra tan buena que se daba de todo. Los ñames eran de tamaño gigante porque había mucha agüita buena en la finca y todo se daba bien. Pero los Domínguez se empeñaron en comprarle la parte de finca de tu bisabuelo, y como él no era un hombre de pleitos, tuvo que vender y marcharse cuando le cortaron el agua. Pero luego nos fuimos a una finca, de medianeros, a Valle Guerra, y allí aprendí a escribir. Fíjate que yo hasta ayudaba a la señorita a enseñar a leer y a escribir a otros niños. Me gustaba mucho eso. Y luego, ya casada, era yo la que les leía las cartas a las vecinas de los maridos que fueron a la guerra. Qué pena cuando le tuve que leer a Remedios que su marido había desaparecido. No me quiero acordar. La pobre se quedó sola y con un hijo…”

Así fue como mi abuela me contó la vida que había vivido en la costa de Tacoronte y como supuse que eso la había hecho mejor persona.

Y allí me llevó una tarde de verano María, con una cesta rota y sin asas, a la que mi abuelo le había arreglado un asa postiza con unas vergas. Y con la cesta y un cucharón muy viejo y casi oxidado íbamos las dos a buscar sal.

Podemos imaginar que esto inmediatamente se convirtió en una fabulosa aventura en mi mente de niña. Las dos de la mano y ella explicando, - con esa voz suave y serena que da los años y el ser tan bella persona-, ese secreto de la naturaleza que es la sal: “ves, esos charquitos se llenan de agua del mar, y como le mar tiene sal, cuando les da mucho el sol el agua se evapora y la sal se queda en los charcos. Ahora hacemos así, ves, retiramos la primera capa de arriba, por si está sucia, con mucho cuidado de no romper la de debajo, eh, y luego con el cucharón sacamos toda la que queda en el charco. Pero sin rascar mucho el fondo para que no esté sucia ¿Ves? Ahora se pone en la cesta y ella sola se va escurriendo hasta la cueva. Anda, acércate tú a aquel charco que yo no llego bien. Así, muy bien, coge toda la limpita, no hace falta coger demasiada porque, como hay tanta, podemos volver otro día a por más, así…”

Ella no me traía la luna, ella me llevaba a la luna, y me traía a la vida.

No era que me enseñara a coger la sal de la mar, era que me miraba y me hablaba como al único ser de la tierra. Las dos solas. Era que me explicaba y me respetaba, y era que con ella aprendía a respetar y a amar todo y todo lo que hacía.

Fue una tarde de verano que descubrí los secretos de la sal, y con ella las bellezas de la playa del Camello, y fue esa tarde que me enamoré del lugar donde mi familia se forjó y donde mi abuela siempre vivirá, fresca como siempre, ligera como la brisa del mar.

Ese mar eterno de mi infancia y sin el cual no se escribiría mi vida.

Mercedes Méndez


Importancia de la coma, tan chiquita...

Julio Cortázar escribía:

"La coma, esa puerta giratoria del pensamiento"

Lea y analice la siguiente frase:

"Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría en cuatro patas en su búsqueda".

Si usted es mujer, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra mujer.

Si usted es varón, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra tiene.

SIMPLEMENTE... Verdad

Contra la pérdida de dignidad


"Nunca me sentiré LIBRE NI DESCANSARE EN PAZ sin que mis ojos vean que se contemplen los Derechos de Piedad aunque sea lejos de mi y se valore mi absolución resultado de la lucha por defender EL INTERES SUPERIOR DEL MENOR amparándome siempre EN DERECHO.


No hay recompensa que pueda suplir este enorme sufrimiento y aun sigue la suma de un castigo carente de sentido y humanidad. No quiero vivir ni ver a seres vulnerables quemar su vida sin DIGNIDAD"

(Soledad Perera)




jueves, 13 de mayo de 2010

Si, soy funcionaria


Bueno, algo tenemos que hacer para contribuir... je, je

Canarias 7
http://www.canarias7.es/morgan.cfm

Una de broma

Dejenme ponerme un poco menos seria hoy, y transmitir este chisteciullo que me enviaron para hacer una broma con mis quridos miembros del Gobierno canario en condumio con los del PP:

Diversos personajes se acercaron a la sede de la famosa Guía Guinness de récords mundiales para 'renovar sus títulos':

Entró Cenicienta y a los cinco minutos salió llena de alegría: ¡¡Sigo siendo la más bella del mundo!!

Luego entró Pulgarcito y a los pocos minutos salía saltando y de lo más contento: ¡¡Todavía no hay nadie más pequeño que yo!!

Entró Dumbo y enseguida salió feliz, batiendo sus orejas: ¡¡AÚN SOY EL ÚNICO ELEFANTE VOLADOR!!

Entró Alí Babá escoltado por sus 40 ladrones... A los 10 minutos salió rojo de la rabia, insultando y gritando en voz alta:

- ¡¡¡¿¿QUIÉN COÑO ES COALICIÓN CANARIA??!!!

Acogimiento de menores

Recomiendo "gastar" unos minutos en atender este documental sobre acogiminto de menores que han sido maltratados. Quzá nos ablande y nos predisponga a acoger menores en casa y darles un bálsamo de tranqulidad y estabilidad al menos temporalmente.

http://www.monstresdecameva.com/

Es preciso ampliar acogimiento de menores

Acogimiento

http://www.acaronar.org/modules.php?name=News&new_topic=2



Preocupación por el crecimiento de menores en centros

Las comunidades internan a tres de cada cuatro menores desamparados - Una comisión del Senado estudia cómo favorecer acogimientos familiares y adopciones. El acogimiento familiar es preciso que se potencie y se impulse. Cada vez es más necesario un gran pacto por el acogimiento y la adopción, en definitiva, por la protección de la infancia.

El sistema de protección de menores en España hace agua. Hay pocas adopciones nacionales -apenas unas 900 cada año-, los trámites son lentos, no hay suficientes acogimientos familiares y más de 14.000 niños desamparados y tutelados por el Estado viven en centros, en ocasiones durante toda su infancia y adolescencia, a pesar de que la Ley de Protección del Menor dice que los chicos deben estar en familias y que sólo cuando esto no sea posible o conveniente la Administración puede optar por una residencia - de forma provisional y durante el menor tiempo posible-. Por otro lado, y a pesar de todos estos niños sin hogar, España está a la cabeza en adopciones internacionales: se han constituido más de 23.000 entre 2003 y 2007. El Senado ha puesto en marcha una comisión para tratar esta cuestión, analizar los fallos y preparar las reformas legales que sean necesarias.

En España había unos 33.000 menores tutelados por el Estado en 2007, bien por haberse quedado sin padres o porque estos no podían atenderlos de forma adecuada. De ellos, 14.000 estaban en centros y 19.000 en hogares, según datos ofrecidos por la directora general de las Familias y de la Infancia, Amparo Marzal. Pero, de los niños que entran nuevos en el sistema cada año, tres de cada cuatro van a una residencia, según los datos del último Boletín Estadístico de Protección a la Infancia del ministerio, con cifras de 2006. Ese año hubo 10.621 altas en acogimiento residencial y tan sólo 3.399 en acogimientos familiares. La fórmula que legalmente apenas debería usarse, el ingreso en un centro, es la mayoritaria.

"Lo peor es que asumimos esta realidad como normal cuando no lo es", señala Jesús Palacios, catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla. "España es la excepción, no la regla. Aquí los niños son los grandes olvidados del sistema. Son invisibles. En el resto de Europa lo chocante es que estén en instituciones. La mayor parte de los países hace años que reformaron el sistema y que tienen a prácticamente todos los niños en familias".

En Reino Unido, por ejemplo, los centros casi han desaparecido. Hace más de 20 años que el país reformó el sistema de arriba abajo y acabó con los orfanatos. Siguen existiendo residencias para menores con graves problemas de conducta que necesitan tratamiento terapéutico o para chicos que han sido tutelados por el Estado ya en la adolescencia tardía, pero la gran mayoría van directamente a familias. Incluso los extranjeros que llegan al país como inmigrantes.

"El municipio en el que está el aeropuerto de Gatwick tiene organizado un sistema para llevar desde el primer momento a los menores no acompañados que acaban de aterrizar a una casa de acogida, para que no tengan que pasar por un centro", explica el catedrático Jesús Palacios. El acogimiento está profesionalizado -lo que significa que se da formación a las familias y se les remunera por el servicio- y hay muchas más facilidades que en España para la adopción. "La diferencia con España es cómo se reparten los recursos", prosigue el profesor Palacios. "Reino Unido está volcado en los acogimientos y las adopciones nacionales, y por eso encuentran familias para todos los menores. En España el sistema nunca se ha propuesto resolver el problema. Se dice que no hay familias acogedoras, pero no se buscan. Y las que hay no tienen el apoyo suficiente. La media de los contactos de los servicios sociales con las familias de acogida que no conocen previamente al menor es apenas de tres seguimientos cada dos años. Si los acogedores son familiares del chico, la cifra se reduce a una llamada o visita cada dos años. Faltan recursos, psicólogos, trabajadores sociales".

Hay pocas familias en España que se deciden a acoger a un niño con el que no tienen ninguna relación: el 80% de los acogimientos son dentro de la familia extensa del menor (tíos, primos, hermanos mayores de edad...) y sólo el 20% se inserta en una nueva familia. En estos casos, muchas veces el niño acaba volviendo al centro porque la familia de acogida lo devuelve: o los nuevos hermanos no le aceptan o hay problemas de convivencia o la situación con la familia biológica es difícil. Tres de cada cuatro menores que pasan de una familia de acogida a un centro lo hacen porque los acogedores así lo desean, lo que resulta indicativo de la falta de apoyo de las autoridades hacia las familias que dan el paso de abrir su casa a un menor desamparado.

Otras veces, los jueces obligan a la familia de acogida a entregar al niño a unos padres biológicos que en realidad siguen sin estar preparados para hacerse cargo de su hijo, como lo demuestra el hecho de que en el 71% de estos casos el menor acaba volviendo más pronto o más tarde a un centro y siendo otra vez tutelado por el Estado.

"Es el otro gran debate pendiente", señala Mario Bedera, senador socialista y miembro de la recién creada comisión especial para el estudio de la adopción nacional y otros temas afines. "Hay que resolver cómo conjugar los derechos de la familia biológica con los derechos de los menores. Los jueces en España muchas veces dan una primacía excesiva a los lazos biológicos, pero lo que hay que evitar es el peregrinaje de los niños por familias y centros. Hay que procurarles estabilidad, ya sea con su propia familia o con una nueva".

Los conocidos casos de Piedad o el niño de El Royo son claros exponentes de este problema. Piedad fue apartada de su madre biológica a los siete meses. Estuvo en dos centros distintos hasta los tres años y después pasó a vivir con una familia tinerfeña en régimen de acogimiento preadoptivo. Pasó tres años con ellos, tras los cuales la madre biológica la reclamó de nuevo. Piedad volvió con su madre por orden judicial y la madre de acogida fue condenada por un delito de desobediencia, por negarse a entregar a la niña. Un año después, en octubre de 2008, la madre biológica pidió que la niña volviera de nuevo a un centro por falta de recursos económicos. Piedad vuelve a estar sin hogar. Un peregrinaje similar ha vivido el niño de El Royo en sus primeros 10 años de vida.

Con el texto de la Ley de Adopciones Internacionales, de 2007, se aprovechó para poner límites a los derechos de las familias biológicas. Ahora tienen dos años para pedir que se anule la declaración de desamparo del menor y que éste vuelva con ellos. Una vez pasado este plazo, decae su derecho y el niño sólo podrá volver con ellos si la administración entiende que esta solución es la mejor. En los próximos años empezará a verse si esta medida ha funcionado y se ha logrado una mayor estabilidad para los niños.

Otro problema que también debe resolverse se refiere a las enormes diferencias que las distintas comunidades autónomas dan a los menores. La legislación es la misma para todos, la Ley de Protección Jurídica del Menor de 1996, pero cada uno la aplica en función de sus prioridades y recursos, según explicó en el Senado Amparo Marzal, directora general de las Familias y la Infancia. "Es difícil establecer indicadores comunes que permitan evaluar las distintas medidas de protección y realizar seguimientos adecuados", señaló.

Los Defensores del Menor de Madrid, Arturo Canalda, y de Andalucía, José Chamizo, también han comparecido en el Senado, que pasará todo este año escuchando a los expertos para poder hacer los cambios legales necesarios antes de que acabe la legislatura. En algo coincidieron todos los senadores durante la primera sesión: el sistema, tal y como está, no funciona.

fuente: elpais.com

martes, 11 de mayo de 2010

Piedd sigue abandonda

http://www.laprovincia.es/las-palmas/2010/05/11/piedad-lleva-tres-anos-centro-menores/301051.html

laprovincia.es » Las Palmas G.C.

Desde su separación de Soledad

´Piedad´ lleva tres años en el centro de menores

Prodeni denuncia la "tozudez" de Menores por insistir en que la pequeña continúe sin contacto afectivo alguno

M. M. G. - LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Piedad, nombre ficticio de la niña que fue separada de su familia adoptiva a requerimiento de su madre biológica y que luego fue entregada por ésta a la Dirección General de Protección al Menor, cumplió ayer el tercer año desde su exclusión forzosa de la familia de La Orotava, 18 meses de los cuales han transcurrido en un centro de acogida en Gran Canaria sin que se aclare su futuro. La organización Prodeni, defensora de los derechos de los niños, denuncia la situación de "absoluta orfandad" que sufre la menor al no permitírsele ningún contacto afectivo por parte de su tutor, el Gobierno de Canarias, a pesar de que la pequeña está en desamparo.

"Sorprende la tozudez del Gobierno canario de no permitir que Piedad pueda recibir contacto afectivo", explicó ayer a este periódico en conversación telefónica José Luis Calvo, portavoz de Prodeni, organización que desde que se desató el caso, en mayo de 2007, ha velado por los derechos de la niña. "La situación de desamparo de la niña es firme, por lo que no tiene sentido que se mantenga esta situación", esto es, que permanezca prácticamente incomunicada con el exterior.

Con ocho años, Piedad ha pasado ya por cuatro centros de acogida de menores. Los dos primeros, hasta que cumplió tres años y medio, en Gran Canaria, después de que a instancias de una fiscal se iniciara un procedimiento de declaración en desamparo de la niña. Luego fue acogida por Soledad Perera, su madre preadoptiva, con cuya familia vivió en La Orotava hasta el 10 de mayo de 2007, cuando se le retiró la menor por decisión judicial. De allí fue a la Casa Cuna de Santa Cruz de Tenerife, y el 30 de octubre de 2008 fue ingresada en un centro en Gran Canaria a la espera de que su madre biológica resolviese su situación personal -no tenía trabajo ni domicilio fijo-, cosa que en realidad no llegó a ocurrir nunca, según Prodeni.

El 29 de enero de 2008, Menores entrega la niña a la madre biológica y ambas pasan varios meses juntas. Pero en octubre de 2008, la madre alega que no tiene medios para atenderla y vuelve a dejar a la niña en un centro de acogida. En mayo de 2009, el Gobierno vuelve a declarar el desamparo de la menor.

El futuro, según Prodeni, debe pasar por que las instituciones -el Gobierno de Canarias, principalmente- devuelva a Piedad esa "memoria afectiva" que se truncó cuando "la sacaron de su feliz estancia en La Orotava y la mataron afectivamente al someterla a un maltrato y una tortura, hasta llevarla a la absoluta orfandad e incomunicación que sufre en el centro de acogida, por muy bien atendida que esté por el personal", señala Calvo, que vaticina para ella "un futuro difícil como el de cualquier niña huérfana que se va desestructurando".

sábado, 1 de mayo de 2010

Morgan y el trabajo

http://www.canarias7.es/morgan.cfm
Canarias 7, Humor.

Señor... las caritas contentas de la gente por la palabra. Pero bueno, esto cambiará, seguro, tengamos fe...