lunes, 9 de febrero de 2009

las adopciones: esas madres "raras"

Madre e hijo, Madrid.
Lobo


Soy una madre adoptiva de una niña rumana, hace casi 4 años y ahora mi familia se ha completado con otra pequeña, canaria, desde hace casi dos años. Claro, después de estar 11 años en una lista de espera, y en continuas revisiones de mi supuesta "idoneidad" como madre...

Este proceso aun no es definitivo y podría efectivamente revertir, -como lo hizo el de Piedad-, para ser "devuelta a una familia que nunca tuvo", pues desde que nació mi hija vivió en un centro de acogida.

Es por eso que entiendo muy bien los sentimientos de esta familia acogiente, pero sobre todo que soy capaz de ponerme en el lugar de la niña que ya ha sido abandonada tantas veces por las instituciones, y por los seres humanos que decían quererla...

Es algo que no se puede transmitir a quien lo vive desde fuera, pero desgarrador. Pónganse por un instante en el lugar de Piedad y no de la madre adoptiva que la reclama, aunque esa es la única madre que ella reconoce a estas alturas.

Mi hija tuvo madre por primera vez en toda su corta vida a los 3 años y medio, y ya tiene 5, ¿se imaginan que el juez dictara a favor de su madre biológica? ¿Ella qué sentiría con una "nueva" madre?

Quiero compartir con ustedes algo que fue revelador para mí.
Hubo una tarde, que no olvidare jamás en mi mente, cuando de pronto una luz en mi cerebro me dijo:

"Mercedes, date cuenta que la niña esta enfadada contigo, porque eres tu la madre, a ti te conoce, y eres tu "quien la abandonó" durante tres años. Tu eres su madre, la que conoce, y no puede entender, en su mente ni en su corazón, que no estuvieras antes para disfrutarte, y en tu lugar solo había unas salas llenas de niños y niñas, eso si, con mucho cariño y cuidados, pero ninguno en exclusiva para una madre de verdad... ¿donde estabas tu todo ese tiempo?

Esta idea ha sido arrolladora en mi cabeza desde que me hice consciente de una verdad tan dura.

Y no tiene vuelta de hoja, para mi hija yo soy quien ella quiere, le grite, me enfade o la bese... sea yo gorda o guapa, vieja o simpática. Por no hablar de que a estas alturas a su hermana le dijeran que esa ya no es su hermana y que tiene que marchar. No voy a pensarlo.

La ley falla y algo no funciona.

El bien del menor no se esta teniendo en cuenta, por mas que se diga. El bien no siempre ha de ser estar con una familia biológica, después de haberse decidido que no podía ser.

Les pido, les suplico que todo aquello que en sus manos este para ayudar, desde el punto de vista político, y desde luego, humano, lo emprendan con tesón.


"Un país civilizado ha de poder hacerse cargo de sus menores y de sus mayores", por eso Europa no admite la adopción por extranjeros. Entonces facilitemos la adopción en nuestros países civilizados.

No hay que endurecerse contra los adoptantes, sino mejorar el sistema. Las personas que adoptamos estamos más que valoradas, y evaluadas, y exigidas por la administración, cada dos años con nuevas valoraciones, las que paren no.
Últimamente, por ejemplo, la ley china exige incluso no ser gordo y ser ricos... ahí queda eso.

Y esto es así. No se trata de "quítate tu pa´ ponerme yo", pero tampoco de comenzar procesos que puedan ser reversibles, o de tener que esperar tantísimo tiempo para ofrecer hogares a menores en desamparo.

"La lluvia nunca vuelve hacia arriba".

Una reforma de la ley es precisa, para que de verdad busque el bien de los niños y niñas, y no los derechos de madres o padres biológicos, o de los otros. Y no somos pocos. España es el tercer país en petición de adopciones internacionales. Por algo será.

No quiere esto decir que siempre salga mal, pero no debe ser norma. Se trata de material humano y como tal la ley ha de ser flexible hasta el punto de individualizar casos y personas.

No puede ser que el sistema entregue menores en manos de familias que han pasado un largo proceso de selección y espera para ser adoptantes, y luego el propio sistema se vuelva atrás. Esta decisión ha de estar mucho mas madurada entonces, y mas trabajada de lo que parece que estaba esta que se tomó con Piedad. Y tampoco puede ser que los menores cumplan año tras año esperando por el sistema y por las respuestas de los técnicos y los jueces...
Los invito a pasar unas cuantas tardes en algún centro de acogida de menores y a preguntar a los especialistas del lugar por "sus niños y niñas". Es sobrecogedor. Yo los he visto con la lágrima en el ojo al salir de allí alguno de esos niños a un hogar de verdad.

Por favor leer este mensaje de Soledad, que esta muy desesperanzada ya de chocar contra la administración férrea y poco flexible. Estoy convencida de que le mueve el bien de Piedad mas que el suyo propio, porque yo ahora se lo que me mueve. Desde que logre ser madre, mi objetivo ha enfocado líneas de horizonte totalmente diferentes de las anteriores.
No es mi bienestar el que priorizo, sino el de unas niñas que no tuvieron fácil la vida antes de ahora. Segura estoy de que aun con la suerte de tener un hogar y una madre que las quiere arrastrarán esa tristeza toda su vida, esa nostalgia imborrable de haber sido abandonadas por quienes las parieron...

No entro a valorar las razones, pues bien se que la vida no es fácil para todos por igual, y las entiendo, máxime cuando el lugar donde nacemos nos diferencia tanto en esta sociedad, y es que los menores en desamparo nacieron y nacen en lugares y entornos sin mayores oportunidades que respirar.

Jamás negare a mis hijas, sin embargo, la posibilidad de buscar sus raíces llegado el momento. Incluso en Rumania, de donde es mi hija mayor, queda un resquicio tal vez. Para ello estoy preparada, pero mientras tanto han recibido pan, educación, justicia social, oportunidad, amor...

Al parecer el destino final de Piedad ha vuelto a ser un centro de acogida, y ya son demasiados...pero las administraciones niegan a una niña, que nadie ha querido aún oír, la vuelta al lugar donde tuvo paz y el mayor bienestar.

La burocracia ha vencido a la humanidad. El amor ha muerto.

Te ruego con mi corazón sufriendo: ponte en el lugar de esa niña y pregúntate: ¿que puedo yo hacer por ella?

Te lo pido como madre adoptante y acogiente,-aún...-, que conoce el tema, sin falsos sentimentalismos, y que no sabe tampoco qué hacer, pero que tiene la certeza de que algo no va bien.
Gracias por leer el mensaje, por algo se empieza.

A tu disposición,
Mercedes Méndez, madre adoptante.

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Nueva Carta de Soledad

Soy Soledad Perera, la que fuera madre adoptiva de Piedad (CASO PIEDAD).

La verdad es que estoy desolada. Ya no sé adónde acudir. (…) lejos de querer ser abanderada de nada, el destino hizo que me encontrara de frente en la vida, sin buscarlo, un fin humano en el que defendí los derechos de una menor que se sentía amparada por nosotros y porque, además, todos los informes la ponían en extremo riesgo y, acogiéndonos en todo momento al Derecho, la protegimos como pudimos el tiempo que se nos permitió, solos con la ayuda de una sociedad mentalizada, consciente y solidaria hasta que la fuerza nos la arrebató y hoy, desgraciadamente, hablan de su estado por sí solos los hechos.

Ahora ella está en un centro de menores y su destino será salir y entrar hasta que cumpla los 18 años, será una peregrina de afectos con una vida rota por este sistema y después Dios dirá. A mí, me juzgarán de nuevo este mes por desobediencia judicial. De los casos extraños que se juzgan dos veces por el mismo posible delito. El ensañamiento, en mi opinión, en este caso para darle una lección a la sociedad, no tiene nombre. Terminaré quizás en la cárcel o muy cerca de ella, romperán aún más la vida de mi familia y aniquilarán todo halo de justicia y razón a esta lucha donde el fondo estaba en una niña que nos quiso con toda su alma y que nunca fue escuchada ni por sus propios deseos ni por nuestras manifestaciones a pesar de ser parte legal en el procedimiento donde no se nos citó para la vista oral. Pero es la Justicia quien tiene que decidir.

Don Mario Bedera, senador del PSOE por Valladolid, lo ha llevado al Senado y ha creado una Comisión para regular y reformar la Ley de acogimientos y adopción y que alguien proteja a los que damos la cara para defender a esos menores que nadie escucha, poniendo de referencia el caso Piedad y el de otros muchos niños y niñas que están viviendo situaciones similares.

Les pido, les suplico QUE NOS AYUDEN, desde las acciones que crean oportunas, porque estamos desamparados.

Soledad Perera

Febrero, 2009


Palabras recién recibidas de Sole:


"YO NO QUIERO NINGUNA PROPIEDAD, YO BUSQUÉ UNA MADRE PARA ESA NIÑA, NO UNA HIJA PARA MÍ. YO NO LA RECLAMO. DESEO SU SEGURIDAD"


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