¿Y a esto lo llaman los jueces TOLERANCIA CERO?
Es tan indignante, y tan poco propio de la justicia...
Va a resultar que mi madre, que rara vez se equivoca, tiene razón de nuevo, y la justicia esta podrida, pero no por los jueces, sino por lo que las letras de la leyes dicen...
Qué triste.
¡Atentas mujeres!, desde ahora tenemos que contar cuantas veces exactamente nos obligan a "comerle la cosa" y a tener que decir cómo y cuánto fue el abuso, para poder obtener una pena por abusos, al dato y a llevar la camara encima en caso de violación, por si los jueces tienen dudas con nuestro miedo al declarar.
¿Y donde estan lo servicios psicológicos de apoyo a la mujer maltratada y convertida por lo tanto en victima absoluta de su secuestrador y maltratador? ¿No sabemos ya que se convierte por puro miedo en una pobre victima sin derecho de réplica ni margen de huida? ¿y los hijos, no sufrieron abuso de poder de una bestia asi? Me juego lo que sea a que también.Lo que hay que oir, y luego tantas leyes y tantos apoyos ficticios y tantos medios y tanta pamplina...
Me opongo a esta falsedad y a esta hipocresia social.
Al carajo este tipo de sentencias.
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El Tribunal Supremo deja libre a un autor de agresiones sexuales
El Tribunal Supremo ha absuelto a un maltratador de un delito de agresión sexual contra su esposa -por el que había sido condenado a dos años de prisión- al considerar que la conducta del acusado tendría que haberse concretado "mediante la descripción de masturbaciones, tocamientos en zonas erógenas y otros actos libidinosos semejantes" y no de forma "genérica" como quedó reflejada en la sentencia. La resolución recoge que durante el juicio la mujer no pudo precisar los abusos recibidos debido a "su angustia".
Según refleja la sentencia del Supremo, el acusado, José Manuel B., maltrató y vejó de forma continuada a su esposa desde el inicio de su matrimonio. Estaba casado desde 1988 con Mercedes, con la que tenía dos hijas, de 14 y 7 años de edad en el momento de los hechos, el año 2002. "Desde el comienzo del matrimonio las relaciones conyugales fueron malas, con insultos, amenazas y vejaciones del marido hacia su esposa", reconoce el alto tribunal.
En marzo del año 2002 un Juzgado de Sevilla dictó contra él una orden de alejamiento respecto a su familia. No obstante, ésta se incumplió y José Manuel B. se quedó a vivir en el domicilio familiar sin que la esposa pusiera en conocimiento de las autoridades esta circunstancia, relata la resolución. Tres meses después de regresar a la casa el acusado volvió a reincidir en su maltrato. En junio de aquel año discutió con su mujer, a la que insultó diciéndole que "era una perra y como tal la iba a tratar" y "la sometió a todo tipo de actos de carácter sexual que ella consintió ante el temor de que las niñas se dieran cuenta de lo que sucedía". Además, la llegó a amenazar con un cuchillo y la golpeó causándole lesiones en la cara y la espalda.
Un mes después de este violento episodio, J.M.B. volvió a pegar a su esposa y le provocó heridas que tardaron en curar 15 días. El acusado fue condenado por la Audiencia Provincial de Sevilla a dos años de prisión por agresión sexual y a uno por maltrato continuado. Su esposa "renunció a ser indemnizada", dice el relato.
Los magistrados de la Sala de lo Penal explican su decisión basándose en el hecho de que la víctima no concretó en el juicio "nada de esos otros contactos corporales que pudieron haber existido" y refiriéndose a "la falta de concreción" existente en el informe del Ministerio Fiscal, que no precisó, dicen, "el número de felaciones que mantuvieron", precisaron.

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