lunes, 8 de marzo de 2010

Ser docente ¿mola?

Recibo esta frase tan verdadera, desde mi proia experiencia, que la copio y la pego en mi blog. Ahi queda esa reflexión:


"SI UN DOCTOR, UN ABOGADO O UN DENTISTA TUVIERA A TREINTA PERSONAS O MÁS EN SU OFICINA A LA VEZ, TODAS CON DIFERENTES NECESIDADES Y ALGUNAS QUE NO QUIEREN ESTAR ALLÍ Y EL DOCTOR, ABOGADO O DENTISTA, SIN AYUDA, TUVIERA QUE TRATARLOS A TODOS CON EXCELENCIA PROFESIONAL DURANTE DIEZ MESES, ENTONCES PODRÍAN TENER UNA IDEA DE LO QUE ES EL TRABAJO DEL DOCENTE EN EL AULA".
(Kathy A. Megyeri. "Chocolate Caliente para el Alma de los Maestros")

4 comentarios:

tanci dijo...

La excelencia profesional la ponemos los que dejamos el alma en esta profesión. lamentablemente no se le da el valor tan importante que tiene para que, a la larga, podamos contar con personas enteras, comprometidas, saludables y lo que es más difícil de conseguir; felices de ser y estar en su propio elemento. Cualesquiera que fuera su profesión o dedicación. Creo que si mola y además cada día se hace más imprescindible.No olvidemos que el ser humano aprende por imitación. También los adultos... Un saludo

Merci dijo...

como siempre acertada en tu reflexion que comparto.
Un beso Tanci, maestra del alma

Willy dijo...

Tenemos muchas profesiones que son muy bellas pero a la vez muy “peligrosas” para quien las ejerce, ejemplos: policías, bomberos, mineros, etc., etc., bajo mi punto de vista una de las que más se deberían de cuidar es la de docentes y a la vez ser una profesión sin peligro alguno, pero para nuestra desgracia, la mayoría de los políticos no cuidan en absoluto esta profesión, da la sensación de que no importa para nada y por desgracia también esta profesión de docente lejos de ser una profesión segura, por culpa de una gran mayoría de “padres” hoy es una profesión muy insegura; todas las frustraciones de muchos padres se las hacen pagar a los docentes y esto no debería de ser así. Yo espero que algún día en esta sociedad que estamos viviendo sepamos valorar a esas mujeres y esos hombres que no solo enseñan a nuestros hijos, sino que también hacen de “doctores de la mente” y que gracias a ellos con nuestra colaboración, nuestros hijos se forman como personas adultas.
En mi caso mis hijos ya se formaron y ahora está mi nieto, y tengo la inmensa suerte de que mis hijos le transmitan a mi nieto lo que yo les transmití a ellos, un respeto por esa persona que día a día los está formando y que no pide nada a cambio.
Por cierto esta frase lo dice todo de esta bella profesión tan denostada por algunos cabezas huecas (yo aclaro que no soy enseñante ni docente pero siento una gran admiración por esta bella profesión, pues gracias a los profesores que tuve allí por los 50 pude formarme como hombre y como persona).
Saludos socialistas

Merci dijo...

Exactamente eso somos, formadores, en lo bueno y en lo malo, y sin el completo casamiento de padres y madres y profesoreado no se consigue ir en armonía.
Una pena que en vez de ir de la mano cada vez vayamos mas controlados pero menos guiados... un saludo y gracias por el comentario sincero.