HUELGA GENERAL
NICOLÁS MELINI
La especulación financiera y los excesos de la banca provocan una crisis financiera sin precedentes, que afecta a EE.UU. y la economía global. Durante meses, los gobiernos nacionales tratan de capear el temporal de multiples maneras, pero, sobre todo, echando mano del dinero de los ciudadanos e inyectándolo en las entidades financieras, y ocupándose de los serios problemas de sectores estratégicos como el del automóvil, subvencionándolos. A esta altura, ya la ciudadanía ha sido empobrecida. Ya la ciudadanía, en este momento, ha pagado la crisis. El objetivo del Gobierno de Rodríguez Zapatero es que, a partir de este momento, de la crisis se ocupen los que la han ocasionado, y lo que quede por pagar no recaiga directamente sobre la población. Postula la necesidad de determinadas acciones que impidan que la crisis se repita; trata de paliar, con políticas sociales, los estragos de la crisis, a costa de endeudar el país; y persiste durante meses sin realizar recortes sociales, esgrimiendo la consabida consigna: "Esta crisis no la pagarán los trabajadores". Llegado un momento, los especuladores financieros lanzan una serie de ataques al Euro, con la coartada de una supuesta debilidad de la economía española (que ellos mismos cacarean de manera fraudulenta) y se demuestra que pueden hacer mucho daño a nuestra economía en particular y a la europea en general. Angela Merkel (con el Deutsche Bank encima) y Barak Obama presionan a Rodríguez Zapatero para que deponga su actitud y reduzca el déficit. ¿Por qué es tan importante que Zapatero les haga caso? ¿Qué es lo que está en juego? Los bancos, el Deutsche Bank que presiona a Ángela Merkel, por ejemplo, esos mismos bancos que han provocado la crisis financiera y que en tantos casos han recibido dinero de los contribuyentes para que no quiebren, temen que el déficit español retrase el momento de recibir de vuelta el dinero prestado. Y utilizan todo su poder, que se demuestra que es mayor que el de los líderes elegidos democráticamente, para tumbar las pretensiones de política socialdemócrata de Rodríguez Zapatero. ¿Cuál es el riesgo? Que un posible ataque de especuladores financieros contra el euro ponga en jaque a la economía española y por extensión a la europea. Ante el órdago, Zapatero anuncia que no le queda más remedio que hacer, en materia económica, todo lo contrario de lo que había dicho: los trabajadores pagarán sin remedio. Recorte de sueldos a los funcionarios, congelación de las pensiones, reforma laboral que revisa las reglas del juego en contra de los trabajadores... Los sindicatos anuncian una Huelga General (¿cuándo si no, y por qué otra razón, podrían haberlo hecho?).
Esta es, por tanto, una huelga en contra del Gobierno (por haber dado el brazo a torcer y haber permitido que los trabajadores paguen directamente, en sus sueldos y en sus derechos, la crisis financiera; siendo que tal vez ha hecho lo único que se podía hacer dada la coyuntura, y que si hubiese persistido en su anterior política acaso lo hubiéramos pagado más caro), y también es una huelga contra esos especuladores y entidades financieras y todos sus actores cómplices; el Fondo Monetario Internacional y no pocos gobiernos y partidos políticos que están de acuerdo con que las cosas funcionen así. Una vez en esta situación, a unos días de la Huelga General, parece evidente que el lugar del ciudadano de a pie que defiende sus intereses, se encuentra en la huelga. No sólo en el caso de los trabajadores, también en el caso de la mayor parte de los empresarios, que han sufrido la crisis igualmente, al negárseles el crédito. Es ahí donde se encuentran los suyos, los de su equipo, aquellos con los que se duelen, aquellos con los que comparten intereses. Otra cosa es que unos y otros se dejen zarandear por los intereses de los distintos grupos de poder. Es evidente que los sindicatos tienen serios problemas y que mucha gente está francamente enfadada con estos, pero eso no es lo que se dirime en esta Huelga General, contemplar eso en este momento no es lo que permite a la ciudadanía defenderse de lo que está pasando; al contrario, la debilita. De hecho, todos los medios de comunicación de derechas y extrema derecha están tratando de desacreditar a los sindicatos y desmovilizar a la población. ¿Y qué sucede con los dos partidos mayoritarios del país, uno en la oposición y otro en el gobierno? ¿Cuál es su postura ante la Huelga General? El Partido Popular está encantado con la Huelga General en la medida que erosiona al Gobierno y esa erosión le puede permitir ganar las próximas elecciones, pero está totalmente en contra de los sindicatos, y en total desacuerdo con la Huelga General: la protesta es contra una política de recortes sociales, de reforma laboral perjudicial para los trabajadores, con la que el PP está de acuerdo. Al Psoe, sin embargo, la huelga no le viene del todo mal: si por un lado permite al PP seguir erosionando al Gobierno, por otro lado, dependiendo del respaldo social que reciba la huelga, podrá enfrentarse a quienes le presionan desde fuera y desde dentro del país, y resistirse a realizar determinados recortes. Por parte de la ciudadanía, incluso si el Gobierno no pudiera negarse a realizar determinados recortes, quedaría la denuncia de cómo determinados grupos de poder, especuladores financieros, bancos, determinados partidos políticos, nos violentan, abono para que en el futuro se tomen medidas que impidan que vuelvan a hacerlo. Esa es nuestra exigua esperanza. Una baja participación en la Huelga General sólo puede beneficiar a quienes han orquestado el timo por el que nos hemos encontrado aquí. Nicolás Melini

No hay comentarios:
Publicar un comentario