jueves, 4 de noviembre de 2010

Dilma y Cristina, por Julia Navarro

Foto prestada del periódico El País



Bueno, es un artículo que me ha gustado y que quiero compartir. Esas mujeres que muy poco apoco van llegando... aunque lo tienen dificil, también lo creo.

http://www.diariodeavisos.com/2010/diariodeavisos/content/34119/

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Dilma y Cristina

He pasado los últimos días en América del Sur donde dos mujeres se enfrentan a la difícil tarea de gobernar países que aún tienen una fuerte carga machista además de los problemas específicos de cada país. Estaba en Buenos Aires el día en que murió Kirchner, y si algo me sorprendió fue ver a la presidenta Cristina Fernández sin derramar una lagrima. La congoja se había adueñado de su rostro, pero no se permitió ni una lagrima durante los dos días en que duró el duelo Cristina Fernández no podía permitirse el llorar en público rodeada como esta, de opositores dentro de sus propias filas que ya hacen cabalas de como descabalgarla del poder en las elecciones que se celebraran dentro de un año. El ejercicio de contención de lagrimas fue el mensaje que lanzaba a sus adversarios, algunos enemigos acérrimos y también a su país: si, estaba destrozada por la perdida del marido y compañero de toda la vida, pero no estaba quebrada, sino que le sobraban fuerzas para ser la presidenta y enfrentarse a lo que hiciera falta.

Pensé que un hombre que perdiera a su esposa podía permitirse las lagrimas que Cristina Fernández no se permitía para no dar muestras de debilidad. El rostro sin lagrimas era el mensaje que lanza al viejo Dualde, al ambicioso Scioli, gobernador de Buenos Aires, al sindicalista Moyano y a tantos otros, de que no la van a poder doblegar y que está decidida a repetir como presidenta. Casi al mismo tiempo en que Cristina Fernández enterraba a su marido, Dilma Rousseff recibía luz verde de las urnas para hacerse con la presidencia de Brasil. Dilma es una veterana política, estuvo en la guerrilla en los años de la dictadura, y ha sido la mano derecha de Lula de Silva que la señaló como sucesora. Durante los dos próximos meses Dila viajará con Lula, se codeara con lo más granado de los dirigentes de la política internacional, así hasta que tome posesión de su cargo de presidenta y tenga en sus manos la responsabilidad de gobernar un país inmenso donde la injusticia social sigue siendo un problema pendiente aunque Brasil haya hecho sus deberes económicos y éste en el club de los países emergentes. Argentina y Brasil, dos de los países más grandes del mundo, son gobernados pues por dos mujeres, Cristina y Dilma o Dilma y Cristina. La argentina tendrá que demostrar que tiene el pulso firme para llevar las riendas de su país aunque su marido ya no le cubra las espaldas. La brasileña tendrá que hacer lo imposible por conservar la herencia recibida de Lula. Ninguna de las dos lo tiene fácil.

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