
Sean cuales fueren los pensamientos y emociones que se presenten, permíteles surgir y desvanecerse como las olas del océano. Cuando te sorprendas pensando cualquier cosa, deja que ese pensamiento surja y se desvanezca sin ninguna coerción. No te quedes con él, no lo alimentes ni favorezcas; no te le apegues ni trates de solidificarlo.
No sigas los pensamientos, no los invites. Sé como el océano que contempla sus propias olas o como el cielo que mira desde lo alto las nubes que lo cruzan.
No tardarás en descubrir que los pensamientos son como el viento: vienen y van. El secreto está en no «pensar» sobre los pensamientos, sino permitir que circulen por la mente sin dejarse arrastrar por ellos.
(de El Libro Tibetano de la Vida y la Muerte por Sogyal Rimpoché)

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