viernes, 8 de mayo de 2009

Coraje lleno de amor

Ayer he mantenido una conversacion con la luchadora incansable que es Soledad Perera, en el mas cariñoso y respetuoso de los tonos, y he reafirmado lo pequeña que sigo siendo.
Querer y amar van mas alla de los barrotes de una prisión, sea ésta del tamaño y del color y del signo que sea. Cárceles hay más de una y el tesón de seguir adelante es lo que nos diferencia de los miedosos y los sumisos, pero tambien lo que nos hará crecer.

Gracias por continuar buscando soluciones, Soledad, y qué feliz sera algun día Piedad, cuando comprenda, tal vez ya como madre, todo este camino hacia la luz.
Un beso.

"SIGO TENIENDO MALA CONCIENCIA POR HABER HECHO TAN POCO" Irena Sendler

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias Merci:
La necesidad da la fuerza. El dolor ajeno se hace propio y surge la decisión firme, los principios vienen de muy atrás y están enraizados en el hoy y en el mañana porque forman parte ya de nuestras entrañas. No puedes mirar para otro lado, nunca, mientras sufra alguien indefenso cerca de ti, que tu lo veas, lo sepas o lo sientas. Tú y muchas buenas personas como tú, harían lo mismo, aunque te llovieran meteoritos a tus espaldas. Es tan simple y tan profundo amar, que resulta imposible permitir que el surco de una lágrima deje cicatrices en el rostro de un inocente. Pero el sistema es mucho más complicado que los sentimientos primarios de todo ser humano y giran alrededor de otros conceptos más fríos y metálicos.
Llegaremos algún día a entender el por qué de muchas actitudes. Sólo con mirar atrás y dejar al ayer hablar de sus vicisitudes y al hoy de sus oportunidades. Maduraremos cuando sepamos escuchar desde la humildad y aprendamos a ponerle rostro a aquél ser anónimo que, después de mostrar su cara desde el dolor más desgarrador e impotente, se dio la vuelta y marchó a no sé dónde por la indiferencia y la desidia de la mano que pudo hacer y no hizo.
Esta es una meta difícil y dura y, mientras se quedan muchos en el camino y el olvido se apropia de sus nombres, otros luchamos, a suelo raso, porque sean escuchados.
Gracias Merci por dejar tu piel al descubierto, por hacerte vulnerable ante el dolor ajeno. Gracias por haberle dado sentido a mi lucha y a muchas otras y no permitir que lo humano se difumine en el camino.

Soledad Perera.